El derretimiento de las capas de hielo y los glaciares están subiendo el nivel del mar y poniendo a millones de personas en riesgo. Las olas de calor, las sequías y las inundaciones son cada vez más fuertes. Las zonas desérticas avanzan. Y se está incrementando la frecuencia e intensidad de los huracanes y las tormentas.
Todas estas situaciones tienen algo en común: son producto del cambio climático generado, principalmente, por la quema de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas

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